El hombre es un animal social, necesita los vínculos con los demás, es su naturaleza. En la antigüedad el grupo era imprescindible para sobrevivir, para conseguir alimentos, para proporcionarse calor y en general para satisfacer sus necesidades esenciales.

Hoy, sin ser imprescindible, la relación con los demás es muy necesaria básicamente en la primera etapa del hombre cuando somos niños. No podríamos desarrollarnos adecuadamente si no nos alimentan correctamente, si no somos acariciados, alentados. En determinados hospitales que, por circunstancias, han criado niños se ha demostrado que la ausencia de la madre, que es quien les alienta y toca, estos niños han tenido dificultades para ganar peso, su desarrollo no era el  adecuado. En otras etapas de la vida es preciso, hoy,  un equilibrio entre vivir en soledad y relacionarse con otros.

Podemos distinguir, dos tipos de soledad: La soledad deliberada y la sobrevenida

La soledad deliberada.- La soledad no es ausencia de energía o acción, sino una abundancia de provisiones salvajes que el alma nos transmite. La soledad se utiliza para curar la fatiga y prevenir el cansancio, para escuchar el yo interior y pedirle unos consejos y una guía imposibles de escuchar en medio del estruendo de la vida cotidiana.

¿Como se evoca el alma? Hay muchas maneras: por medio de la meditación o con los ritmos de la carrera, el tambor, el canto la escritura, la composición musical, las visiones hermosas, la plegaria, la contemplación, el rito y los rituales, el silencio e incluso los estados de ánimo y las ideas que nos fascinan. Todas estas cosas son llamadas psíquicas que hacen salir el alma de su morada. Existen métodos que no requieren ningún accesorio, con la utilización de la mente evocando el yo del alma.

En realidad, lo único que hace falta para alcanzar una soledad deliberada  es la capacidad para desconcentrarse de las distracciones.

Con el tiempo y la práctica de la soledad deliberada empezarás a formular preguntas al alma, otras sólo querrás descansar cerca del alma y respirar con ella.

 

La soledad sobrevenida.- Es  aquella que nos viene impuesta por sensaciones, circunstancias y motivos no elegidos.

La mayoría de la gente tiene un sentimiento casi insoportable de vacío cuando está sola, especialmente si no tiene nada específico que hacer. Los peores estados de ánimo se producen cuando uno está sólo no hay nada que deba hacerse.

La soledad es tan negativa porque mantener el orden en la mente desde dentro es muy difícil. Se utilizan maneras drásticas de enfrentarse con el temor a la soledad como son el uso de drogas o recurrir a prácticas obsesivas (limpiar incesantemente, hacer al amor compulsivamente). La droga, como la televisión evita que la mente tenga que enfrentarse a los pensamientos deprimentes. Es sólo una simulación engañosa y se puede llegar a ser dependiente de productos químicos y perder la capacidad de controlar la mente por uno mismo.

Llenar nuestros ratos libres de actividades que requieran concentración, que hagan aumentar nuestras habilidades, que produzcan un mayor desarrollo de la personalidad, no es lo mismo que matar el tiempo viendo la televisión o tomando drogas. La primera actividad conduce al crecimiento y la otra sólo evita que la mente se disperse. La manera de crecer mientras se disfruta de la vida es crear una forma mas alta de orden que nos aleje de la entropía, que es una condición inevitable en la vida.

Para vencer la soledad es preciso estructurar el espacio y el tiempo y evitar que la entropía desestructure la mente.

 

Soledad y tristeza.- El aislamiento y la soledad producen desordenes psicológicos que hacen que el ser humano acumule grades dosis de sufrimiento.

Hay muchas personas solas que han perdido, por alejamiento, ruptura o muerte, una relación afectiva profunda con otro ser, o los que se alejan de otras personas por miedo a ser rechazados. Otros por triunfar o por subsistir no han tenido tiempo de convivir. Otros por su raza, enfermedad, pobreza…

Las emociones que mas se dan en estas situaciones son: tristeza, ansiedad, dolor, sufrimiento, aislamiento…

El aislamiento en algunos casos roza casi la desesperación en determinados ambientes de bares de copas y discotecas y en general todos niegan sentirse solos.

El 25% de la población  de entre 25 y 40 años vive sola.

El contacto físico cada vez se desnaturaliza más y su carencia produce sensación de aislamiento. Existe un tabú con el contacto físico  porque lo hemos genitalizado y se le da una enorme malicia. Hay mucha gente que lo necesita desesperadamente; nos consuela que nos toquen, nos hace sentir que somos aceptados. Sin embargo, cuanto mayor es la necesidad de los solitarios, más gruesa es la coraza que le protege del rechazo.

Las relaciones cibernéticas  y otras similares nacen del vacío emocional. Estas relaciones, se dan al igual que en la vida real los celos, la dependencia. Estás deseando enamorarte y te sientes tan sólo que te vuelves loco por la primera que te hace caso. La noche agranda el vacío de cada uno.

El antídoto de la soledad es la comunicación y la capacidad de relación. La cercanía de la vejez causa además depresión y angustia.

 

 

Este artículo ha sido realizado y escrito por Antonio Parra